miércoles, 26 de diciembre de 2012

Hojas de hierba (fragmento) - Walt Withman

Hojas de hierba (fragmento)


"Creo que una brizna de hierba no es inferior a la jornada de los astros
y que la hormiga no es menos perfecta ni lo es un grano de arena...
y que el escuerzo es una obra de arte para los gustos más exigentes...
y que la articulación más pequeña de mi mano es un escarnio para todas las máquinas.
Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas.
Creo en ti alma mía, el otro que soy no debe humillarse ante ti
ni tú debes humillarte ante el otro.
Retoza conmigo sobre la hierba, quita el freno de tu garganta.
(...)
Creo que podría retornar y vivir con los animales, son tan plácidos y autónomos.
Me detengo y los observo largamente.
Ellos no se impacientan, ni se lamentan de su situación.
No lloran sus pecados en la oscuridad del cuarto.
No me fastidian con sus discusiones sobre sus deberes hacia Dios.
Ninguno está descontento. Ninguno padece la manía de poseer objetos.
Ninguno se arrodilla ante otro ni ante los antepasados que vivieron hace milenios.
Ninguno es respetable o desdichado en toda la faz de la tierra.
Así me muestran su relación conmigo y yo la acepto.
(...)
No pregunto quién eres, eso carece de importancia para mí.
No puedes hacer ni ser más que aquello que yo te inculco. "

Y tú, mar... También a ti me entrego. Adivino lo que quieres decirme,
Desde la playa veo tus dedos que me invitan,
Y pienso que no quieres marcharte sin haberme besado.
Debemos estar un rato juntos: me desnudo y me llevas muy lejos de la costa,
Arrúllame y durmiendo al vaivén de tus olas,
Salpícame de espuma enamorada, que yo sabré pagarte.
Mar violento, tenaz y embravecido,
Mar de respiros profundos y revueltos,
Mar de la sal de la vida, de sepulcros dispuestos aunque no estén cavados,
Rugiente mar que, a capricho, generas tempestades o calmas,
También soy como tú: con uno y muchos rostros
Partícipe del flujo y del reflujo, cantor soy de los odios y de la dulce paz,
Cantor de los amantes que duermen abrazados
También doy testimonio del amor a mis prójimos:
¿Haré sólo inventario de todos mis objetos olvidando la casa que los tiene y cobija?
No soy sólo el poeta de la bondad, acepto también serlo de lo inicuo y lo malvado,
¿Qué son esos discursos que nos cuentan de vicios y virtudes?
El mal me sugestiona, y lo mismo la reforma del mal, mas sigo imperturbable.
¿Soy un inquisidor, un hombre que desprecia cuanto encuentra a su paso?
No soy más que aquel hombre que riega las raíces de todo lo que crece.
¿Te temes que la terca preñez sólo engendre tumores?
¿Pensabas que las leyes que rigen a los astros admiten ser cambiadas?
Encuentro el equilibrio en un lado lo mismo que en su opuesto.
Las doctrinas flexibles nos ayudan lo mismo que ayudan las más firmes,
Las ideas y acciones del presente nos despiertan y mueven,
Ningún tiempo es más bueno para mí que este ahora que me viene a lo largo de millones de siglos.
No hay nada de asombroso en las acciones buenas de antes o de ahora,
Lo asombroso es que siempre existan los malvados o los hombres sin fe.
Se borran el pasado y el presente, pues ya los he colmado y vaciado,
Ahora me dispongo a cumplir mi papel en el futuro.
Tú, que me escuchas allá arriba: ¿Qué tienes que decirme?
Mírame de frente mientras siento el olor de la tarde,
(Háblame con franqueza, no te oyen y sólo estaré contigo unos momentos.)
¿Que yo me contradigo?
Pues sí, me contradigo. Y, ¿qué?
(Yo soy inmenso, contengo multitudes.)
Me dirijo a quienes tengo cerca y aguardo en el umbral:
¿Quién ha acabado su trabajo del día? ¿Quién terminó su cena?
¿Quién desea venirse a caminar conmigo?
Os vais a hablar después que me haya ido, cuando ya sea muy tarde para todo?
Ya he dicho que el alma no vale más que el cuerpo,
Y he dicho que el cuerpo no vale más que el alma,
Y que nada, ni Dios, es más grande para uno que uno mismo,
Que aquel que camina sin amor una legua siquiera, camina amortajado hacia su propio funeral,
Que tú o yo, sin tener un centavo, podemos adquirir lo mejor de este mundo,
Que el mirar de unos ojos o el guisante en su vaina confunden el saber que los tiempos alcanzan,
Que no hay oficio ni profesión tan bajos que el joven que los siga no pueda ser un héroe,
Que el objeto más frágil puede servir de eje a todo el universo,
Y digo al hombre o mujer que me escucha:
"Que se eleve tu alma tranquila y sosegada ante un millón de mundos."
Y digo a la humanidad: "No te inquietes por Dios,
Porque yo, que todo lo interrogo, no dirijo mis preguntas a Dios,
(No hay palabras capaces de expresar mi postura tranquila ante Dios y la muerte.)
Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no le comprendo,
Ni entiendo que haya nada en el mundo que supere a mi yo.
¿Por qué he de desear ver a Dios mejor de lo que ahora le veo?
Veo algo de Dios cada una de las horas del día, y cada minuto que contiene esas horas,
En el rostro de los hombres y mujeres, en mi rostro que refleja el espejo, veo a Dios,
Encuentro cartas de Dios por las calles, todas ellas firmadas con su nombre,
Y las dejo en su sitio, pues sé que donde vaya
Llegarán otras cartas con igual prontitud.

Walt Withman


miércoles, 19 de diciembre de 2012

ROMANCE DEL NACIMIENTO - SAN JUAN DE LA CRUZ


ROMANCE DEL NACIMIENTO
Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer había,
así como desposado
de su tálamo salía,
abrazado con su esposa,
que en sus brazos la traía,
al cual la graciosa Madre
en su pesebre ponía,
entre unos animales
que a la sazón allí había,
los hombres decían cantares,
los ángeles melodía,
festejando el desposorio
que entre tales dos había,
pero Dios en el pesebre
allí lloraba y gemía,
que eran joyas que la esposa
al desposorio traía,
y la Madre estaba en pasmo
de que tal trueque veía:
el llanto del hombre en Dios,
y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro
tan ajeno ser solía.

SAN JUAN DE LA CRUZ

San Juan de la Cruz
Biografía de San Juan de la Cruz en Wikipedia

lunes, 5 de noviembre de 2012

SONETO - F. L. BERNARDEZ



 "SONETO" ES UNA DE LAS MÁS BELLAS CREACIONES DEL GRAN POETA ARGENTINO FRANCISCO LUIS BERNARDEZ, EN WIKIPEDIA FIGURA ESTE SONETO EN SU BIOGRAFÍA COMO UN EJEMPLO POPULARIZADO DE SU LIRISMO ESPIRITUAL, LA MÚSICA ES " LOVE STORY" POR ANDRÉ RIEU - PIANO. CORRE AUTOMÁTICO. 

jueves, 18 de octubre de 2012

ASÍ ES LA MUJER QUE TE AMA - POEMA - JOSÉ DE ARIAS MARTINEZ

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEggDbjL7nVqDK689Mlv9ICTztHEUHFf_Z42CkZ9e0RiCea88NebM4Q-kXkcm_pUcol9PrVcCB9kVZv_9qr37oJ-Qk30lPYC4FB22eac6MmkxNU6CIdkZbUBTnA_n3m3sQr_2-jszXiWxuc/++amor+%25286%2529.jpg
 
ASÍ ES LA MUJER QUE TE AMA

Como perla escondida en la ostra
como espada guardada en la vaina
como luz embebida de sombras
así es la mujer que te ama

Como gota de agua en la nube
como ojos que ocultan las lágrimas
como fuego escondido en las brasas
así es la mujer que te ama

En la nube en los ojos y brasas
en la vaina las ostra y brasas
duermen luces y perlas y espadas

duermen gotas de agua y el fuego
y los ojos ocultan las lágrimas
de quien tú tanto amas.
 
PePe
 
JOSÉ DE ARIAS MARTINEZ - ( PEPE ARIAS)
 

sábado, 22 de septiembre de 2012

EL PERRO COJO - MANUEL BENITEZ CARRASCO

http://api.ning.com/files/2WIL9gE-QdyXa8z3hSDCYAIS-5UJAT8t5LdwqeopwXqnGgVb8TgyOjIjBJrhfVSpLOtgNOjE27dnKHSMVVlAPN8AZ4G45x*p/zgokdoy35nxiwtinjckzwa6.jpg


EL PERRO COJO 



Con una pata colgando, 
despojo de una pedrada, 
pasó el perro por mi lado, 
un perro de pobre casta. 
Uno de esos callejeros, 
pobres de sangre y estampa. 
Nacen en cualquier rincón, 
de perras tristes y flacas, 
destinados a comer 
basuras de plaza en plaza. 


Cuando pequeños, qué finos 
y ágiles son en la infancia, 
baloncitos de peluche, 
tibios borlones de lana, 
los miman, los acurrucan, 
los sacan al sol, les cantan. 
Cuando mayores, al tiempo 
que ven que se fue la gracia, 
los dejan a su ventura, 
mendigos de casa en casa, 
sus hambres por los rincones 
y su sed sobre las charcas. 


Qué tristes ojos que tienen, 
que recóndita mirada 
como si en ella pusieran 
su dolor a media asta. 
Y se mueren de tristeza 
a la sombra de una tapia, 
si es que un lazo no les da 
una muerte anticipada. 


Yo le llamo: psss, psss, psss. 
Todo orejas asustadas, 
todo hociquito curioso, 
todo sed, hambre y nostalgia, 
el perro escucha mi voz, 
olfatea mis palabras 
como esperando o temiendo 
pan, caricias... o pedradas, 
no en vano lleva marcado 
un mal recuerdo en su pata. 
Lo vuelvo a llamar: psss, psss. 
Dócil a medias avanza 
moviendo el rabo con miedo 
y las orejitas gachas. 


Chasco los dedos; le digo: 
"ven aquí, no te hago nada, 
vamos, vamos, ven aquí". 
Y adiós la desconfianza. 
Que ya se tiende a mis pies, 
a tiernos aullidos habla, 
ladra para hablar más fuerte, 
salta, gira; gira, salta; 
llora, ríe; ríe, llora; 
lengua, orejas, ojos, patas 
y el rabo es un incansable 
abanico de palabras. 


Es su alegría tan grande 
que más que hablarme, me canta. 
"¿Qué piedra te dejó cojo? 
Sí, sí, sí, malhaya". 
El perro me entiende; sabe 
que maldigo la pedrada, 
aquella pedrada dura 
que le destrozó la pata 
y él, con el rabo, me dice 
que me agradece la lástima. 
"Pero tú no te preocupes, 
ya no ha de faltarte nada. 
Yo también soy callejero, 
aunque de distintas plazas 
y a patita coja y triste 
voy de jornada en jornada. 
Las piedras que me tiraron 
me dejaron coja el alma. 


Entre basuras de tierra 
tengo mi pan y mi almohada. 
Vamos, pues, perrito mío, 
vamos, anda que te anda, 
con nuestra cojera a cuestas, 
con nuestra tristeza en andas, 
yo por mis calles oscuras, 
tú por tus calles calladas, 
tú la pedrada en el cuerpo, 
yo la pedrada en el alma 
y cuando mueras, amigo, 
yo te enterraré en mi casa 
bajo un letrero: «aquí yace 
un amigo de mi infancia». 


Y en el cielo de los perros, 
pan tierno y carne mechada, 
te regalará San Roque 
una muleta de plata. 
Compañeros, si los hay, 
amigos donde los haya, 
mi perro y yo por la vida: 
pan pobre, rica compaña. 


Era joven y era viejo; 
por más que yo lo cuidaba, 
el tiempo malo pasado 
lo dejó medio sin alma. 
Y fueron muchas las hambres, 
mucho peso en sus tres patas 
y una mañana, en el huerto, 
debajo de mi ventana, 
lo encontré tendido, frío, 
como una piedra mojada, 
un duro musgo de pelo, 
con el rocío brillaba. 


Ya estaba mi pobre perro 
muerto de las cuatro patas. 
Hacia el cielo de los perros 
se fue, anda que te anda, 
las orejas de relente 
y el hociquillo de escarcha. 
Portero y dueño del cielo 
San Roque en la puerta estaba: 
ortopédico de mimos, 
cirujano de palabras, 
bien surtido de intercambios 
con que curar viejas taras. 
"Para ti... un rabo de oro; 
para ti... un ojo de ámbar; 
tú... tus orejas de nieve; 
tú... tus colmillos de escarcha. 
Y tú, -mi perro reía-, 
tú... tu muleta de plata". 


Ahora ya sé por qué está 
la noche agujereada: 
¿Estrellas... luceros...? No, 
es mi perro cuando anda... 
con la muleta va haciendo 
agujeritos de plata. 






miércoles, 5 de septiembre de 2012

AL AMOR DE LA LUMBRE - CARLOS PEZOA VÉLIZ


http://www.escapadasultimahora.net/wp-content/uploads/navidad-rusticae.jpg

Al amor de la lumbre


Junto a las grutas de las quebradas

donde las aguas alborotadas
charlan de asuntos si ton ni son,
hay una casa de corredores
donde hay palomas tiestos con flores,
y enredaderas en el balcón.


Es una casa de tres ventanas

donde la madre luce sus canas
como argumento de algo gentil,
y unos modales llenos de gracia
que hacen más grave la aristocracia
del aire místico y señoril.


Si fueran cosas de tiempo antiguo,

más de una oda de metro exiguo
hubiera escrito Fray Luis de León,
sobre la dama de blanco pelo,
sobre las dichas que allá en el cielo
tendrán los buenos de corazón.


Y en verdad digna es de verso y prosa

la blanca mesa, la blanca loza,
la porcelana de albo matiz,
los cuchicheos, los tenues corros
y el agua alegre que salta a chorros
por una enorme llave matriz.


Es una dicha que causa pena…

La broma alegre, la charla amena
y allá en el piano, la, si, do, re…
Los besos largos, las risas claras
y el tintineo de las cucharas
sobre las blancas tazas de té.


Unos comentan el cuento charro;

éste que piensa fuma el cigarro
mirando el humo subir, subir.
Hace proyectos mientras bosteza
y ve en las brumas de su pereza
las alegrías que han de venir.


La madre cose; la joven piensa;

la chica enreda su oscura trenza;
los grandes hurgan temas de amor.
Y si a la larga se ponen tristes,
el más alegre cuenta unos chistes
que a todos ponen de buen humor.


Mientras, las flores pueblan la mesa

y la bandeja de plata gruesa
y las cajitas donde hay café,
en cuyas clásicas etiquetas
hay unos chinos que hacen piruetas
sobre cajones llenos de té.


En los jarrones de porcelana

hay una torre y una campana
que casi, casi repica ya…
un cuadro antiguo, colgado al muro,
y en él un gesto grave y seguro
sobre el retrato del buen papá.


Si allá un piloto maniobras manda,

los chicos todos en la baranda
piensas: ¿a dónde va el bergantín?
…Y sopla el viento del mediodía
y una brumosa melancolía
vacía en el aire vahos de esplín.


En las heladas tardes de invierno

se leen libros de arte moderno
o alguna charla de Pedro Gil;
oye la dama de pelo cano,
callado el viento, callado el piano,
y Paderewsky sobre el atril…


Cuando en las noches hay aguacero,

niños y gatos junto al brasero
oyen La lámpara de Aladín;
cuentos de negros duchos en bromas,
niñas que un hada volvió palomas
o gigantones con piel de espín.


…Suenan las doce; la madre reza;

hay en los cielos mucha tristeza,
abajo un vaho sentimental
mientras que enfermas de hipocondría
cantan las ranas su letanía
allá en la orilla de un manantial.


Sueñan los niños que allá en la gloria

hay una inmensa preparatoria
donde Dios hace de preceptor;
y que en las clases, de traje blanco,
a cada uno pone en el banco
una corneta con un tambor.

sábado, 18 de agosto de 2012

LA BAILARINA DE LOS PIES DESNUDOS

la bailarina de los pies desnudos
 
Isadora Duncan
 
Iba, en un paso rítmico y felino
a avances dulces, ágiles o rudos,
con algo de animal y de divino
la bailarina de los pies desnudos.

Su falda era la falda de las rosas,

en sus pechos había dos escudos…
Constelada de casos y de cosas…
La bailarina de los pies desnudos.

Bajaban mil deleites de los senos

hacia la perla hundida del ombligo,
e iniciaban propósitos obscenos
azúcares de fresa y miel de higo.

A un lado de la silla gestatoria

estaban mis bufones y mis mudos…
¡Y era toda Selene y Anactoria
la bailarina de los pies desnudos!
 
Rubén Darío